Estoy desolada. Hoy me he dado cuenta de algo que, aunque ahora me parece evidente, no sé si por necia o por ingenua, no me había planteado antes.
Me explico. Esta mañana escuchaba en la radio una entrevista a un tripulante del Alakrana, después de 39 días de secuestro a manos de un grupo de piratas somalíes. Se me saltaron las lágrimas (soy muy llorona, no puedo evitarlo) ante la desesperación y el miedo que transmitía esa voz abatida que pedía a las autoridades españolas que no los abandonasen. Me rondaba en la cabeza cómo era que les dejaban llamar por teléfono. Luego comentaban que los piratas cuentan con una red mucho más organizada de lo que pensamos, asesorada incluso por profesionales, como bufettes de abogados de Londres, por ejemplo.
Entonces lo entendí. Los piratas están desarrollando una estrategia de comunicación, en la cual están utilizando a los rehenes para transmitir cada dos o tres días sus mensajes y amenazas a la opinión pública española, una opinión pública que no entiende de leyes internacionales, sino que se conmueve con las palabras de un compatriota alejado por la fuerza de su familia, amenazado de muerte, y se une a un movimiento general que pide que se haga CUALQUIER COSA para liberar a los rehenes.
Sigo dándole vueltas y llego a la conclusión de que no es descabellado pensar que los piratas también pueden esar asesorados profesionalemente en materia de Comunicación, buscando la generación de un estado de opinión general favorable a satisfacer las demandas de los piratas. Y no me cabe en la cabeza. En Octo tenemos unos principios básicos que rigen nuestra actuación profesional. Uno de ellos dice que ningún objetivo, por legítimo que sea nos permitirá lesionar física, moral o intelectualmente a una persona, porque las personas son antes que las cosas.
¿Será posible que una consultora profesional de Comunicación esté asesorando a un grupo de secuestradores? Sólo lo entiendo si forma parte de la red de delincuentes… pero aún así…
Por otra parte, no nos cuestionamos la legitimidad de que un abogado defienda a un asesino a sabiendas de que lo es. Tiene derecho a ello… ¿Por que habría de ser distinto en otros campos del asesoramiento profesional, como el de la Comunicación? Quizá porque con ese asesoramiento el consultor o asesor está ayudando a los piratas a lograr sus objetivos delictivos, se está convirtiendo él mismo en un pirata.
Un buen dilema ético…Los abogados y los periodistas tienen fama de “venderse” y no nos engañemos, la tienen por algo o debería decir por algunos. Como en todas las profesiones, siempre habrá buenos y malos profesionales pero sobre todo: buenas y malas personas y ya después, allá cada uno con su conciencia!